24Oct, 2017
Analizan ampliar los incentivos impositivos para promover los seguros de vida y retiro a $ 23.000 anuales

Pasadas las elecciones, en el equipo económico decidieron poner el pie en el acelerador. Más allá de las grandes reformas que, se espera, comiencen a moverse la semana próxima, en el Gobierno están desempolvando propuestas en las que venían trabajando hacía tiempo y que ahora, con un Congreso que podría resultar más dócil, tienen mayores posibilidades de avanzar. En Finanzas , por caso, estudian por estos días avanzar con incentivos impositivos para la industria de seguros de vida y retiro, con objeto de fomentar el ahorro voluntario a largo plazo y así también construir un mercado financiero de largo plazo para empresas e individuos que requieran fondeo.
Según confiaron a LA NACION fuentes al tanto de los detalles, la idea sería equiparar los seguros de vida y de retiro y actualizar los montos que pueden deducir de Ganancias quienes contratan estas pólizas.
Hoy, por un seguro de vida se pueden deducir apenas $ 996,23 por año, mientras que por un seguro de retiro el beneficio es todavía menor: 630 pesos al año. Las cifras no se actualizan desde 1992, cuando cada peso equivalía en ese momento a un dólar.
En Finanzas y en la Superintendencia de Seguros, que conduce Juan Pazo, analizan llevar ambas deducciones más cerca de los 23.000 pesos anuales. Y no sólo se actualizaría la deducción para los individuos que contraten una póliza de vida o de retiro, sino que además se elevaría la deducción para las empresas que suscriban seguros para sus empleados. Esto último ayudaría a que exista una mayor proporción de la población con algún tipo de producto de ahorro de largo plazo, que ayudaría asimismo para complementar eventualmente la jubilación que pueda ofrecer el Estado.
También se volverían a incorporar al esquema de deducciones los seguros de vida individuales, que quedaron afuera en 2008, luego de que se estatizaron las AFJP. Consultados al respecto, no obstante, en Finanzas le bajaron el tono a la iniciativa y afirmaron que «no hay nada decidido aún».
«Hoy no hay incentivos para tener seguros de vida o de retiro porque los montos asegurados se pesificaron en 2001. Además, los montos de deducción no ayudan y hay algunos puntos de conflicto en el tratamiento que les da el empleador a los aportes», opinó, por su parte, Fernanda Laiún, socia del Estudio Laiún, Fernández Sabella & Smudt. «Si el objetivo es impulsar los seguros de vida y de retiro deberían modificarse las deducciones y dar un beneficio más significativo, entre otros cambios», opinó la especialista.
«Hoy la tasa de ahorro con respecto al PBI de la Argentina apenas llega al 14%, cuando en países como Chile o Perú supera el 20%. Es mucho lo que tiene la Argentina para crecer», dijo Mario Bittar, presidente de Everest Strategy, una consultora especializada. «El desarrollo del ahorro voluntario es una de las claves para poder financiar el crecimiento y cubrir necesidades sociales. En América latina en los últimos años el crecimiento del PBI también estuvo apuntalado por el crecimiento de los fondos de pensiones», apuntó.
El incremento de los montos deducibles por los seguros de vida y de retiro es un reclamo histórico de la industria aseguradora. Desde la Superintendencia hace tiempo que admiten la necesidad de ajustar los montos vigentes, pero nunca hasta ahora la administración Macri había encontrado el timing para llevar una propuesta del estilo al Congreso . No se descarta que se incorpore ahora en el proyecto de reforma de la ley de mercado de capitales, que el Gobierno espera tener aprobado para fin de año.

Un negocio que va más allá de los seguros
Deducciones congeladas
Las primas que se pagan por seguros de vida y de retiro se pueden deducir del impuesto a las ganancias. Pero desde 1992 que no se no actualizan los montos. Sólo se pueden descontar, por ejemplo, $ 996 anuales en el caso de los seguros de vida
La propuesta
En la industria aseguradora habrían planteado al Gobierno la posibilidad de que se ajusten los montos deducibles en función de lo que se vinieron ajustando las deducciones familiares de la AFIP. Eso arrojaría hoy unos $ 23.000 anuales. Pero, además, en Finanzas evalúan darle igual tratamiento impositivo a los seguros de vida y de retiro colectivos. También volverían a incorporar los seguros de retiro individuales en el régimen de deducciones, dado que quedaron fuera en 2008, junto con la estatización de las AFJP. Y ajustarían las deducciones que pueden hacer los empleadores que contraten para sus trabajadores seguros con ahorro
Un mercado fuerte
Al fomentar el ahorro voluntario de largo plazo, en el Gobierno esperan que crezca el financiamiento de largo en el mercado de capitales para empresas e individuos
Fuente: La Nación, Martes 24 de octubre de 2017
13Oct, 2017
Solidaridad que no se extingue
El pasado 13 de septiembre se celebró por primera vez en la Argentina el Día Internacional del Legado Solidario, fecha dirigida a promover las disposiciones testamentarias como recurso económico para muchas organizaciones de la sociedad civil (OSC). Podría pensarse que sólo gente muy acomodada puede plantearse dejar su fortuna a una institución que hace una buena obra. Sin embargo, no es así. Todo suma a la hora de ayudar y, sea mucho o sea poco, todo será más que bienvenido y ciertamente bien aprovechado.
A menudo, las personas son mayormente reacias a realizar donaciones en vida, previendo eventuales necesidades propias a futuro. De allí el inestimable valor de poder optar por el legado solidario.
El procedimiento requiere de un testamento como instrumento legal confeccionado ante un escribano, con dos testigos, o mediante documento de puño y letra previa consulta con un abogado, que asigne dicho altruista destino a los bienes de manera expresa. Puede modificarse o revocarse tantas veces como se desee, pues la última versión del testamento será la que tenga validez legal. El nuevo Código Civil llevó de un quinto a un tercio la porción de los bienes de la que una persona puede disponer libremente. Esto quiere decir que dos tercios irán a los herederos forzosos, si los hubiera, y un tercio puede destinarse a una organización con fines sociales. Son forzosos los ascendientes (padres, abuelos, bisabuelos), descendientes (hijos, nietos, bisnietos) y cónyuge. Si no hubiera herederos forzosos, el testador puede legar ya sea la totalidad de sus bienes o sólo parte de ellos a una o a varias entidades y el remanente puede pasar a sus herederos colaterales: parientes más alejados, hasta el cuarto grado. La vacancia de herederos deriva inevitablemente los bienes al Estado, un destino por demás dudoso que la figura del legado contribuye a evitar.
Lamentablemente, este mecanismo no está muy difundido entre nosotros. En 2016 se realizaron menos de 20.000 testamentos, una cifra insignificante si se compara con lo que ocurre en otros países. En España, son 23 las OSC inscriptas como destino de un legado solidario y constituyen la segunda fuente de ingresos de muchas organizaciones. Tanto que en diez años han aumentado el 172%. Entre nosotros, Fundación Tzedaka (www.tzedaka.org.ar), Cáritas Argentina (www.caritas.org.ar), la Obra de Don Orione (0800-333-6746), Unicef (www.unicef.org.ar) y la Fundación Sales (www.fundacionsales.org) impulsan la iniciativa y despejan las dudas.
Es sencillo, está al alcance de todos asignar recursos que llevó toda una vida conseguir para ponerlos al servicio de modificar una realidad que no siempre ha sido benévola para otros. Sea mediante un testamento o como beneficiario de un seguro de vida, muchos pueden heredar así el amor. Bienes inmuebles (departamentos, casas y terrenos), bienes muebles (dinero, joyas, vehículos y mobiliario, entre otros) o derechos (la renta o el usufructo de un bien, un crédito, un derecho intelectual).
El incremento del número de hogares unipersonales y de personas sin hijos es una realidad que puede servir de impulso a este tipo de donaciones. El legado solidario permite que muchos continúen acompañando las buenas causas con las que contribuyeron en vida para seguir así mejorando el mundo. Cuando nos hayamos ido, podemos continuar luchando juntos contra el hambre, la pobreza y las enfermedades, contra las consecuencias de los conflictos o las catástrofes. Miles de personas se seguirán beneficiando de nuestra generosidad y mejorarán sus vidas. Una solidaridad que no se extingue.
Fuente: La Nación 13-10-2017


