10Dic, 2015
La mariposa de las alas dobladas
Muchas veces uno necesita vencer los obstáculos por sí mismo para convertirlo en oportunidades.
Ante un problema, entonces, lo primero que se debe hacer es coger el toro por las astas; es decir, verlo como un reto, como una oportunidad de superación.
Sobre este tema, tenemos la siguiente historia.
Un hombre encontró un capullo de una mariposa y lo llevó a su casa para observarla cuando saliera del capullo.
Una tarde observó un pequeño orificio en el capullo, y entonces vió a la mariposa que luchaba por poder salir, que forcejeaba duramente para poder pasar su cuerpo a través del pequeño agujero, hasta que llegó un momento en el que pareció haber cesado de forcejear, pues aparentemente no progresaba en su intento.
Parecía como que se había atascado.
Entonces el hombre sintió lástima y decidió ayudarla; con una pequeña tijera corto al lado del agujero para hacerlo más grande, y ahí fue que por fin la mariposa pudo salir del capullo.
Sin embargo, al salir la mariposa tenía el cuerpo muy hinchado y unas alas pequeñas y dobladas.
El hombre esperaba que en cualquier instant sus alas se desdoblarían y crecerían lo suficiente para soportar al cuerpo, el cual se contraería al reducir lo hinchado que estaba.
Ninguna de las dos situaciones sucedieron y la mariposa solamente podía arrastrarse en círculos con su cuerpecito hinchado y sus alas dobladas. Jamás logró volar.
Lo que el hombre, en su bondad y apuro, no entendió fue que la restricción de la apertura del capullo y el esfuerzo de la mariposa por salir por el diminuto agujero, eran parte natural del proceso que forzaba fluídos del cuerpo de la mariposa hacia sus alas, para que alcanzacen el tamaño y fortaleza requeridos para volar.
Al privar a la mariposa de la lucha, también le fue privado su desarrollo normal.
Moraleja
Si tuviéramos el camino de la vida libre sin obstáculos, podríamos convertirnos en inválidos.No podríamos crecer y ser tan fuertes como podríamos haberlo sido si uno se esfuerza y es constante.Lo cierto es que muchas veces hemos querido tomar el camino fácil para salir de dificultades, tomando esas tijeras y recortando el esfuerzo para encontrarnos al final un resultado insatisfactorio, y a veces desastroso.Al privar a la mariposa de la lucha, también le fué privada su salud.
Fuente: “Aplícate el cuento” de Jaume Soler y Mercé Conangla – Pymex
7Dic, 2015
¿Qué prefieres primero: las buenas o las malas noticias?
Todos hemos oído esta pregunta alguna vez, y Angela Legg, estudiante de doctorado en psicología de la Universidad de California (Estados Unidos), ha querido darle un enfoque científico al problema.
La respuesta, en su opinión, depende de si eres la persona que va a dar las noticias o la que las va a recibir y de si la información va a ser utilizada para modificar el comportamiento.
Así, si eres el receptor de las noticias, los experimentos demuestran que una gran mayoría (más del 75%) prefiere conocer las malas primero.
«Si saben que van a recibir malas noticias, prefieren enterarse cuanto antes», afirma la investigadora, así las buenas «te dejan un buen sabor de boca».
Por el contrario, los que tienen que dar malas noticias (entre el 65% y el 70%) prefieren dar primero las
buenas.
«Suelen mostrarse ansiosos; a nadie le gusta dar malas noticias, y no entienden que tener que esperar a recibir las malas noticias provoca ansiedad en el receptor».
Sin embargo, el contar primero las buenas puede ser una estrategia positiva si el objetivo es conseguir que alguien cambie de comportamiento.
Por ejemplo, según Legg, cuando le tienes que decir a un cliente que puede contraer un enfermedad terminal o una incapacidad o que una muerte prematura siempre perjudica económicamente ; quizá no
se sienta bien al recibir la noticia, pero puede que haga algo para
corregirlo.
La teoría del sandwich
Esta forma de dar noticias consiste en comunicar la mala entre dos buenas; por ejemplo: «Su estado de salud lo hace asegurable. Por cierto, si mañana Ud. no puede trabajar o fallece no tiene nadie que lo reemplace, y cuando vea el plan que le vamos a presentar, va a quedar encantado, encontraremos la protección deseada».
En opinión de la experta, es una buena estrategia si queremos que la otra persona se sienta bien; sin embargo, no siempre es algo bueno: le quita importancia a las malas noticias y el receptor puede confundirse. «El transmisor cree que facilita la conversación, pero el mensaje puede tergiversarse».
«La mejor estrategia es la que tiene en cuenta que a veces queremos que la otra persona se sienta bien, y otras queremos que actúe», puntualiza.
Su consejo para los Asesores y Productores es que den las malas noticias primero y luego las buenas, que pueden ayudar al cliente a aceptar y solucionar la situación.
Pero, ¿qué hacer si no hay buenas noticias que dar?
«Muchos Asesores prefieren no dar malas noticias hasta que no tienen más remedio», comenta Thomas J. Smith, director de medicina de Johns Hopkins Institutions, en Estados Unidos. Se trata de un tipo de
cuidados relativamente nuevos que se basan en una comunicación más abierta y sincera con prospectos con enfermedades graves que no son asegurables.
Además, hay veces en las que tras recibir malas noticias, llegan las buenas. En los últimos tiempos venimos observando que las compañías acepten asegurar cobrando extra primas a quienes antes eran rechazados.
Recuerde que dificilmente alguien planifique fracasar, pero piense cuántos fracasan por no planificar.
Ayudemos a nuestros parientes, amigos y clientes a cubrir y proteger a quienes dependen de ellos y a ellos para no tener que depender de otros el día de mañana.






